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Don Isidoro

GRAN ÉXITO EN LA PRESENTACIÓN DE “DON ISIDORO”

Isidoro Mendizábal, don Isidoro, es un hombre mayor que vive en el ático de un edificio de su propiedad, y que es todo cuanto le queda de la gran fortuna que poseyó.

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Se trata de un personaje cordial, anclado de manera visceral en supasado, que al recordarlo va describiendo interesantes episodios de la historia de España, sin color político alguno, a los que adereza con entrañables y divertidas anécdotas de su juventud.    _MG_3299

Aunque el hilo conductor de la historia es don Isidoro, la autora, de manera brillante, no deja de dar protagonismo al resto de personajes, como a Pepa, una de las chicas que comparte el tercer piso con dos amigas, o a doña Concha, antigua vedette, que vive en el segundo, o al matrimonio del cuarto, inmigrantes que huyen del fanatismo y la intolerancia, o a los dos chicos del primero, pareja de hecho, así como a Matilde y Julián, los porteros que atienden a su casero como a alguien de su familia, sin olvidarnos de Angustias, la dueña del un club de alterne que don Isidoro frecuenta casi cada noche, ni del inspector de policía Álvarez, quien interviene en un delicado secuestro. _MG_3301

De este modo, a través de su relación con cada uno, don Isidoro nos abre de par en par ese mundo interior que atesora, demostrando al mismo tiempo que la amistad, la generosidad y la comprensión, son los ingredientes imprescindibles para disfrutar de la convivencia en armonía._MG_3296

 

Cabe resaltar también la información que, a través de sus relatos y pensamientos en voz alta, aporta del Madrid de antaño, sobre todo de sus costumbres y tradiciones, con descripciones tan detalladas que te darán la sensación de estar viviéndolas como si estuvieras allí.12301734_10205577531664718_3360363798287081471_n-2-2

Sinopsis de DON ISIDORO: vivir el presente recordando el pasado.

 

PortadaIsidoro Mendizábal, don Isidoro, es un hombre mayor que vive en el ático de un edificio de su propiedad, y que es todo cuanto le queda de la gran fortuna que poseyó. Se trata de un personaje cordial, anclado de manera visceral en su pasado, que al recordarlo va describiendo interesantes episodios de la historia de España, sin color político alguno, a los que adereza con entrañables y divertidas anécdotas de su juventud.

Aunque el hilo conductor de la historia es don Isidoro, la autora, de manera brillante, no deja de dar protagonismo al resto de personajes, como a Pepa, una de las chicas que comparte el tercer piso con dos amigas, o a doña Concha, antigua vedette, que vive en el segundo, o al matrimonio del cuarto, inmigrantes que huyen del fanatismo y la intolerancia, o a los dos chicos del primero, pareja de hecho, así como a Matilde y Julián, los porteros que atienden a su casero como a alguien de su familia, sin olvidarnos de Angustias, la dueña del un club de alterne que don Isidoro frecuenta casi cada noche, ni del inspector de policía Álvarez, quien interviene en un delicado secuestro.

De este modo, a través de su relación con cada uno, don Isidoro nos abre de par en par ese mundo interior que atesora, demostrando al mismo tiempo que la amistad, la generosidad y la comprensión, son los ingredientes imprescindibles para disfrutar de la convivencia en armonía.

 

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Cabe resaltar también la información que, a través de sus relatos y pensamientos en voz alta, aporta del Madrid de antaño, sobre todo de sus costumbres y tradiciones, con descripciones tan detalladas que te darán la sensación de estar viviéndolas como si estuvieras allí.